Como desarrolladores de software, consideramos que un buen sistemas de control de versiones es una herramienta básica e imprescindible para realizar nuestro trabajo.
Desde la universidad, cuando tuvimos nuestro primer contacto con el viejo CVS, hemos probado unas pocas: Subversion (como reemplazo directo de la anterior), Darcs (cuando nos interesamos por los "distribuidos") y Mercurial (huyendo de algunos problemas con Darcs), además de tontear con SvK y Git.
Dicho esto, comprenderán que esta semana nos hayamos alegrado al ver que, tras tres años de desarrollo, por fin ha salido la versión 1.0 de Mercurial que es, junto a Darcs, el sistema que usamos actualmente.
Mercurial es un sistema de control de versiones distribuido, rápido y que presume de escalar muy bien. Además, es posible extenderlo usando Python, lo que abre un amplio abanico de posibilidades. De hecho, hay una buena cantidad de extensiones.
A los interesados, les recomiendo que echen un vistazo a la lista de funcionalidades y, para profundizar, la guía no oficial es también muy recomendable.